domingo, noviembre 13

Con Ce de Casa


Pensé que si traía chocolate
le diría "te amo".
Pero no los trajo.



Aparte,


es definitivo:
los cactus
adoran el agua fresca.
Digan lo que digan.


Y también,


no sirve un corazón de piedra,
prefiero uno de aire,
ese sí que no se rompe con nada
-a lo sumo se contamina un poco-



Chocolates, cactus y corazones,
va todo con ce.

Coincidencia.


miércoles, noviembre 2

Levantando Vuelo


"Si quieres ser ave, vuela,
si quieres ser gusano arrastrate,
pero no grites cuando te aplasten"

Emiliano Zapata



La forma del vuelo en el cielo;
la cantidad de pájaros por bandada;
los colibríes y su estático flotar;
un jote gigante en la casa de un par de ángeles
picotea la cascada de vidrio
como un mensajero.

Los pájaros de la noche, las lechuzas
los malos augurios.

Una oculta manifestacion de piares
escondidos en un árbol citadino.

Una pluma se posa sobre mis huellas,
las mismas que miran a mis dos pichones.

Abro las alas con poder
como el aguila en el precipicio,
o la que se pierde en el follaje
de un árbol centenario.

Las alas repican en el agua,
crean ondas que llevan
a la orilla la fuerza del vuelo.



El cielo es el límite.







lunes, octubre 24

De Quieros y No Quieros


Yo no quiero un amor esquizoide,
una división de sinsentidos
un significado con dos significantes.

No quiero besar tu mejilla en la calle
y tu boca en mi sillón.

No quiero un desfile de mujeres
que te creen solo,
ni mi tartamudeo cuando me proponen
alguna indecencia
que no condice con tu presencia.

No deseo ser la de turno,
aunque me tiente la noche
cuando me apunta tu centro
como remedio al insomnio.

Yo no quiero tu paso firme,
quiero que demos un salto
y nos acomodemos en la caida,
como monigotes en la jungla.

Yo no te quiero en una jaula,
te quiero libre,
no es eso,
el problema concreto
está en el secreto,
el doble discurso,
la falta de besos,
la ausencia de abrazos
el público nulo.

En ese teatro de causas urgentes
parece que siempre mirás a otro lado
relojeás por abajo, me esperás en mi casa,
nos subimos excitados a una luna de plata
que después se derrumba
como porcelana.

Yo no quiero un amor esquizoide,
ni paisajes desérticos,
quiero plantarme en la tierra,
desplegar un inmenso jazmín,
con lianas colgando de espesos follajes.
Quiero las dudas convertidas en orquídeas,
mientras un constante chillar de bandadas,
mueven con el viento las hojas que se alimentan
de un sol dorado, tropical, despampanante,
yo quiero un amor selvático,
un oasis de paz,
en todo lugar que nos encuentre.









entonces
es
porque
te
quiero
que
no
quiero
mas
espinas.

jueves, octubre 20

Tengo





Tengo pinceles, acrilicos
un hijo, un perro y una tortuga.
Tengo dos manos y escribo,
pinto, mimo, cocino,
manejo, patino.
Disfruto con ellas
como con mis ojos,
que me revelan el cielo, la noche
la luna, los versos,
las treinta plantas
que me habitan.
Tengo amor en mil maneras
y algún desamor que me desvela.
Tengo un corazón en reparación,
que late y palpita
pulsa al ritmo de los temblores
de mis piernas.
tengo aire y y soy libre
del capital,
emancipada de la alienación
paso mis días en completa
humanidad,
no soy una maquinaria.
Tengo sus recuerdos
clavados en mi piel
con alfileres de gancho.
Tengo una lengua,
que sabe besar,
con dos labios inmensos
que todo lo abarcan.
Tengo un océano repleto de mareas
que me trajeron aquí,
y tengo un plan:
elegir la ruta hoy,
que lo tengo todo,
trazarla y con fuerza
y voluntad navegar,
tengo una hermosa barca
para llegar.

martes, octubre 11

Vivís en la Luna


Fui una temporada a la luna, me deslicé por cráteres como toboganes, y la poca gravedad me dejaba flotar en una existencia leve. Por momentos veía la tierra, suspiraba, y soñaba que tarde o temprano deberia volver. Me enojaba, ¿porque aún tan blanco lugar no terminaba de ser mi hogar?. Decidía el retorno, pero perdía el vuelo, las alas, las ganas y hasta la volición .

En la luna siempre era de noche, a veces extrañaba el cielo celeste, los pájaros, los árboles, el estremecido impacto del atardecer, la música de la lluvia o las cálidas ventiscas de la primavera. Pero me sentía una reina allí, en mi entera y lunática soledad.

La locura me construyó inmensas fantasías, pregonándome al oido que allí encontraría paz para mi alma. En cada roca sin vida vi una esperanza, en cada páramo desolado podía ver con claridad un oasis. El hambre se transformó en un hábito y la sed en una sencilla constante a ignorar. Las sombras de las dunas en movimiento, por gracia del astro rey eran duendes y nativos con quienes disfrazaba de inmensas fiestas la verdadera parsimonia de mi existencia.

Un domingo un meteorito extremo y en llamas se me vino encima; me dio en el medio del pecho, expúlsandome con estrepitosa velocidad hacia la tierra, quien con su gravedad duplicó la fuerza de mi caída. Mi morada me expulsó y aterricé sin lenitivos. Caí de espaldas, el dolor en mi nuca me hizo abrir los ojos, la cabeza partida, las llagas del pecho, el suelo, el pasto, el aire, el frío, la noche. Tanto oxigeno y tanto tiempo sin respirar. Los pulmones se llenan y se vacían con humo de la caída, algo mas de aire para mis huesos, pero no recuerdo como respirar.

Los días fueron pasando, la travesía es desde entonces de una apesadumbrada letanía. Pero estoy en la Tierra, ya no vivo en la Luna, sólo la celebro con tambores cuando se pone llena.

miércoles, septiembre 28

Real realidad

Venís por la carretera, el auto está de frente,
y chocaste, amaneces en el hospital,
ya está.

Te llama el jefe, te hecha, ¿ahora que hago?

Murió tu padre, en un mes.

Un terremoto rompe tu casa.

Atropellaron tu perro.

El crédito no se pudo pagar, perdiste todo.

Te da positivo el HIV

¿Cómo se hace en la mañana,
cuando abris los ojos
y recordas, al despertar,
que la pesadilla fue en realidad pura realidad?

jueves, septiembre 22

Ventosa Incertidumbre

Blandiendo una bandera blanca,
me deslizo por los pisos removidos,
por la ondeante espesura de la vanidad.

El cielo se pone negro, y el viento azota los postigos,
la segunda noche de la primavera
procura traer agua, con una dramática puesta escena.

La sorpresa, las palabras, los abrazos,
los buenos deseos que impacientan
"yo estoy bien, eh?"

El cuerpo parece expandirse,
los mareos, el adentro revuelto
como en este atardecer ventoso,
que lleva semillas y mueve la tierra,
transporta a un nuevo lugar
tan desconocido.

Y es esta incertidumbre tan feliz.