martes, septiembre 21

Sosiego




"el hombre es dueño de sus silencios

y esclavo de sus palabras"

Homero (mi papá)



Ya está en el aire,
construyó destrucciones,
como un hongo atómico
desplegandose entre la nubes
haciendo toser a las palomas.

Venero las carcajadas,
la paciencia,
el amor del bueno.

Me desapego del desprecio,
de las estacas de veneno,
de los golpes en la espalda.
Con pinzas se sacan las espinas,
y si sangra cicatriza como un lunar,
es hasta bonito cuando deja de punzar.

Mi corazón no recibe cachetadas,
ni por delante, ni por su centro,
antes que eso, lo corto y lo tiro
en los residuos orgánicos:
y vuelve a ser vida
en cuestión de segundos.

Pero no lleguemos a tanto,
por ahora sólo lo envuelvo en la
sensación del manto de protección,
la blancura veteada
de violetas con aroma.

Dejo fluir el viento de los muertos,
me despego, como las esporas,
los corales, el polen,
sin pensar demasiado en el buen cobijo
de esa flor despampanante.

Y es tanguera la escena,
es de noche borracha,
de luna llena, de absentha,
un equinoccio de resignificados.

Las puertas se abren
los puentes se cruzan.
Todo fluye en su sabia conciencia,
con sabiduría,
aprendizaje,
a través, incluso,
de la mas despiadada
de las verdades desnudas.





1 comentario:

Pau Candi dijo...

Bueno, Sol, que lindo comentario me dejaste... de esos que más que comentar, complementan. Gracias, me ayuda a seguir!!! Siempre es una alegría venir a tu blog y ver esa luz que es tu niño, ese amor tuyo por él, que es otra luz inmensa, inestinguible... esas palabras tuyas, llenas de esperanza que hacen creer, sentir, que tenemos salida, salvación, y por nosotros mismos, nada de dioses... Beso!

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